Folklore

Llamellín, como otros tantos pueblos andinos, mantiene aún muchas expresiones folklóricas: danzas, música, mitos y leyendas. Estos representan el modus vivendi, las creencias e historias de pobladores de la zona. Las más conocidas son:

PALLAS Y PIZARROS
Danza teatralizada y mestiza que se presenta en la fiesta patronal de la Virgen Purísima, en el mes de diciembre. Los danzarines recorren las calles desde el 6 de diciembre hasta el 12. Pallas y Pizarros teatralizan ser dos bandos “enemigos”, los primeros representan a los Incas y los segundos a los conquistadores españoles. En el grupo de los Incas están las Pallas, mujeres exquisitamente ataviadas que con un vestuario colorido ejecutan bailes de variada coreografía y entonan cánticos con voces muy agudas, acompañadas de tres Incas:
Atahualpa (Apu), su hermano Huascar y el “abuelo o padre” de ellos a quien llaman Sinchi. Ultimamente este personaje ya no aparece.  Estos llevan atuendo “Imperial”: un poncho con monedas de plata, una corona y el rostro va cubierto de una túnica (quizás para no ser identificado por el bando enemigo que representa a los españoles). El guiador o guiadores de este grupo es un personaje pintoresco con una peluca hecha de pellejo de carnero o cabra, lleva un lazo y poncho multicolor; a este personaje se le llama “Rucu” (viejo). Es muy diestro en ejecutar bailes graciosos, y listo para hacer reír al público, quizás tenga doble misión: proteger al grupo y, a la vez, servir de “bufón”. Una niña hace de “capitana” y es la anfitriona de este grupo, mejor dicho, los padres asumen el cargo. Ella viste como las pallas adultas. Su vestimenta es muy elegante: en el cabello lleva flores multicolores, se cubre la frente con joyas doradas y perlas colgantes; usa hermosos pendientes, vestidos de pana bordados en oro deslumbrante, pañoletas en la cintura; un chaleco de monedas que cubre su espalda; hombreras con espejos y cintas de colores. Esta será la anfitriona del grupo, encargada de darle la bebida y comida a todos los integrantes. Los músicos acompañan a las pallas con arpas y violines. Siempre van siguiendo a estos danzarines, mientras ellos recorren las calles de Llamellin. El otro grupo se llama “Pizarros” y representan a los conquistadores españoles que son 4 hombres: Pizarro, quien es el anfitrión de este grupo, Soto, Almagro y Filipillo (el traidor que los acompaña y viste como ellos). Estos hombres visten un terno oscuro, en los hombros llevan una hombrera labrada con hilos dorados y en el sombrero negro llevan plumas de pavo real. A veces caminan y a veces cabalgan. Sus caballos están adornados con cintas de colores. El grupo va siempre acompañado de una banda de músicos que toca una misma melodía durante sus recorridos.
Las pallas Llamellinas cambian de vestimenta de acuerdo al dia en que salen, en el rompe salen ropa “tradicional”, en la visperas recorren las calles con sombreros de paja que estan adornados con flores y llevan un faldellin borado de color granate o rojo oscuro, para el dia central y el segundo dia bailan tan sólo con sus lindas flores ensartadas en sus trenzas y llevan otros colores de faldellines distintos al dia anterior, el dia y durante el acto de la “degollacion del Inca”, viste de negro y finalmente el dia del “ahuaye” (despedida) retornar con los trajes rojos y los sombreros con flores.
La teatralización viene al finalizar la fiesta patronal. El acto se llama “apu rok’uy” (córtarle la cabeza al inca). Después de una lucha campal y numerosos ritos en la plaza de armas, incluyendo un intercambio colorido de argumentos verbales entre las pallas y los españoles, éstos persiguen al Inca quien a carreras se escapa; la persecución puede llegar a extremos en que el Apu se escapa hasta el cerro o se sube hasta la parte más alta de la torre de la iglesia. De cualquier modo, al final, es capturado, decapitado por los pizarros, cuyo acto es denominado “degollación”. Así termina la teatralización, juntándose ambos grupos para el fin de fiesta.

AUK’AS & DUENDE
Los Auk’as representan una tribu selvática; llevan vestimenta compuesta de monterilla de plumas de aves exóticas, máscaras no-humanas de dos colores con largas orejas; llevan animales disecados y otros adornos en la espalda y cascabeles en las piernas; en las manos, llevan bastones negros, siendo el del jefe más largo con una tela roja en la punta superior en forma de bandera; telas de diferente color para cada pierna adornan los pantalones. Los Auk’as bailan al compás de la caja y el pincullo, van por las calles en fila de a uno; el jefe va adelante, moviendo la supuesta bandera de un lado a otro.
Las pallas o quiyayas y el duende representan otra tribu aparentemente andina. Este grupo está formado por mujeres llamadas quiyayas que llevan sombreros con adornos de flores de papel, pañolón, muñecos y “chucshus” o bastones largos con cascabeles y que golpean el suelo al son de su conjunto musical compuesto por un arpa y un violín.
A las mujeres les acompaña el duende, vestido con cabellera de viejo, un ponchito, una soga enroscada a manera de banda; él lleva una “guaraca” u honda tejida y en las piernas “shak’apas”, ciertas semillas de las zonas cálidas.
Luego de una ceremonia intricada en que intercambian comunicación usando a los espectadores, simulan un combate con frutos verdes; al final son derrotados los auk’as y capturados uno por uno. Es una teatralización divertida, aparentemente histórica en referencia a las luchas tribales antes de los incas, ya que la selva está cerca a Llamellín. La religión católica hizo que San Pedro se impusiera en esta celebración; es así que esta danza, como la mayoría de danzas andinas, no tiene nada que ver con el catolicismo, pero está allí camuflada en la misma fecha bajo la celebración del santo católico.

LOS DANZANTES DE CORPUS
En Corpus Cristi, salian cuadrillas de danzantes de cada uno de los dos barrios, Allauca e Ichok, y teatralizan ser “enemigos”. Es una de las danzas más coloridas de la provincia. La elegancia y ferocidad de sus pasos mientras ejecutan la danza se acompañan con instrumentos autóctonos de la región “caja y un pincullu”. Lucen vestimenta llamativa, llevan en la cabeza una monterilla de flores que termina en un espejo del cual salen cintas largas y de colores en la espalda, llevan también máscaras de madera de diversos colores y diferentes expresiones.
Se cubren el hombro con un pañolón y en una mano llevan un bastón de madera gruesa torneada y en la otra un broquel de madera que les sirve como escudo, cascabeles en las pantorrillas que marcan el ritmo de sus pasos. Cada vez que se encuentran en las calles ambos grupos se amenazan con atacar, incluso el ritmo de la música cambia al llamado “ataque” en muchas ocasiones llegan a agredirse físicamente. Por la ferocidad en que se enfrentan es también una danza guerrera; las mujeres participan solo como espectadoras o en algunos casos para defender a familiares y/o amigos si estos están danzando y si se envuelven en sangrientos enfrentamientos.
Esta fiesta ultimamente se ha traladado a setiembre, ya no es en Corpus Cristi, sino sale en la fiesta de las Cruces, esto debido a la prohibicion tanto de las autoridades civiles como religiosas, la fiesta solo cambio de fecha y en la actualidad los danzantes ya no son “realmente” aguerridos como lo eran hace tiempo.  En aquellos tiempos los dos barrios clasicos de Llamellin, Ichock y Allauca llevanban a sus mejores representantes quienes no terminaban de danzar y terminar la fiesta con  peleas ensangrentadas.  Pero estos ritos eran parte del folklore, pues los que peleaban y/o representaban a uno u otro barrio, terminada la fiesta seguian siendo amigos, hermanos, primos y miembros de una misma comunidad.

LOS PASTORCITOS DE NAVIDAD

Baile de niños y jovencitos únicamente en cada Navidad; ellos escenifican la adoración de los pastores al Niño Jesús. Su música es a base de tamborcillos y sonajas. El baile cuenta con numerosos personajes y diversos cánticos. Los pastorcitos salen en la víspera de navidad, el día de navidad, regresan el 1ro. de enero y vuelven a salir por última vez el 6 de enero. Niños vestidos de campesinos, niñas con polleras multicolores, “llicllas” y “jacus” en el hombro, un sombrero de lana típico de la región, con ellas salen dos ángeles también niñas vestidas de blanco con sus respectivas alas estas son las que anuncian el nacimiento. En las calles bailan cantando en fila de uno guiadas por uno o dos “azta rucus” jovencitos disfrazados de viejecitos con ponchos, mascaras de madera y colores vivos y melenas de pellejo de chivo, por lo general son canosas, los acompaña un tamborero también jovencito. Por otro lado los niños salen vestidos de campesinos, ponchitos de lana, sombreros y su picksha con pajitas y lleva cada uno una sonaja, los “negritos” son personajes que representan a la raza afro-peruana, aunque en esta zona ellos jamás estuvieron; están vestidos con ponchitos chicos “resistentes al agua” son los que llevan la alegría de la escenificación, hacen bromas, corretean, se empujan y juegan, también va con ellos un San Miguel vestido de blanco con alas grandes es quien derrota al “Diablo” quien esta vestido de rojo con una máscara que lleva cuernos y una cola que pareciera bailar a su propio compás.
Desde que tuve uso de razón era la fiesta que yo esperaba ansiosa todo el año; pues en todas las otras fiestas los chicos participábamos de espectadores o imitadores, pero en la navidad los “pastorcitos” éramos los protagonistas. Ser capitán/a es un deseo de muchos chicos porque éstos serán los que irán detrás del “atza rucu”, quien los ata de la cintura para jalarlos y el resto de chicos/as detrás en fila de uno, pero la responsabilidad mayor es para los padres de los capitanes ya que al ser los anfitriones de la fiesta tienen que atender a todos los niños y sus acompañantes que bailarán ese año. Algunas canciones que recuerdo:

Belén portalchushi niño yurillashga
Aku llapallanzti k’onk’urikullashung
Niñituman chakur k’onk’urikullashun
Aku llapallanzti adorecullashung

Vamos vamos partiendo por estas calles
Luciendo y brillando como la luna
Somos los pastores de las altas punas
guiados por el ángel venimos a adorar
con nuestras mantitas/ponchitos hay que abrigarlo
y con lindas flores su cuna adornar..

El 6 de enero adiós niño Dios
El año venidero yo te adorare
Adiós niño dios hasta el año venidero

Este baile de partorcitos fue llevado a Llamellin de Huari por mi tia Mansueta Asencios de Rivera, quien regresando despues de haber vivido en Huari mostro y culto esta representacion con los mas chicos, por alli por 1948

CABILDO Y TANTA JITAY

es una costumbre característica y peculiar tan sólo de Llamellin , se baila como parte de la celebración de la fiesta patronal de la Virgen Purísima en las vísperas, es un baile comunal quizás uno de los que incorpora a todo aquel listo de ejecutarlo, la comparsa sale de casa del alférez (anfitrión/a) bailando un pasacalle ancashino al compás de una banda de músicos, las mujeres llevan hermosas canastas de carrizo conteniendo panes y cubiertas por servilletas bien bordadas, algunos hombres llevan el “uyllu” cántaros de arcilla adornados con “jacus” y sombreros los cuales contienen chicha de jora, otros portan la “tanta huahua”, todos llevan pañuelos y bailan por las calles del pueblo; una vez entregada la “tanta huahua” a los “entrantes” [alférez del siguiente año] durante el recorrido del baile las mujeres tiran al aire los panes que están en las canastas en demostración de la abundancia de trigo en Llamellín, ya que es una zona triguera y brinda cosechas exuberantes.
También se realiza como parte de la celebración patronal una noche antes de las vísperas, en la “capilla” adornada con frutas y verduras en casa del prioste o alférez; es un ritual en la que un maestro de ceremonias espontáneo cuenta la vida y muerte de cada cuy que se va entregando al alférez, las amistades llamadas “llumtzuy” son las que obsequian los cuyes vivos adornados con cintas multicolores o ya cocidos como “jaca pichu” en sus respectivas cazuelas, éstas con sus acompañantes se van uniendo en las calles cuando el alférez recorre con un pasacalle ancashino al ritmo de la banda de músicos. El Jaca Tzari es una representacion sarcástica de la corrida de toros impuesta por los españoles. Los cuyes deben estar adornados con cintas, mas no con “banderillas”.

MACHETIN

Es una danza sarcástica y se baila a horas altas de la noche durante la bajada de las cruces [los pueblos andinos tienen en sus principales cerros cruces, puestas en un inicio por la religión católica. En estos lugares estratégicos para reemplazar a las deidades aborígenes], esta bajada de cruces se lleva a cabo el mes de setiembre y es la fecha en que esta osada danza hace su aparición; salen grupos de hombres por cada cruz disfrazados con sábanas blancas, llamándose a sí mismos almas del purgatorio, y bailan haciendo sonar unas correas de cuero, por otro lado hay otros personajes representado a los diabólicos seres que se dice están en el “infierno” o cerca de los “pecadores” el “ork’o diablo” o macho y la “china” diabla o hembra, que es un varón disfrazado representado un personaje femenino, entre ellos hacen bromas por lo general eróticas y bailan en las madrugadas. Poco accesible a la vista de los niños.

CHIHUALLO

Es el tradicional corte del árbol en los carnavales. Los que cortaron el árbol el año anterior se encargan de plantar el árbol debidamente adornado por lo general en la esquina de la plaza y se encargan de agasajar a los invitados, estos formar un círculo alrededor del árbol, asidos de la mano y bailando al compás de los huaynos ancashinos. Mientras una pareja baila en el centro portando un machete con el que al cambio van cortando el árbol, con este mismo ritual van cambiándose las parejas hasta que alguna pareja le toca tumbar el árbol, luego el árbol es conducido a casa de la pareja femenina para seguir bailando, las parejas y asistentes juegan con serpentinas y talco. El siguiente año el varón pondrá el árbol nuevo y las bebidas y la dama los adornos y los bocadillos.
Desde que salí de Llamellín no he estado más en esta fiesta porque no tuve la oportunidad de regresar en época de carnavales, pero esta tradición se trasladó a Lima con mucha fuerza y quizás la única, aparte de la fiesta patronal. Tanto así que los llamellinos residentes en la capital podíamos disfrutar y compartir con otros provincianos de un “chihuallito”. Las instituciones de residentes raimondinos celebran en Lima estas “chihuallos”, durante el verano capitalino, paisanos nuestros suelen celebrar este festejo, claro en la capital tiene otros matices que son agregados por la vivencia de nosotros como migrantes.  En esta fiesta de carnavales, en las alturas festejaban con “arawis” y “wuajidos”, mujeres fuertes con hermozas voces de soprano hacian el llamado para el festejo a lo que los varones respondian: “wuajiiiiiiiii

En las épocas de mis abuelos y padres había muchas otras danzas y fiestas; yo recuerdo vagamente a las “yurihuas”; éstas van desapareciendo y cambiando; mi padre y mi prima Elsita, dos grandes transmisores orales de la tradición familiar y del pueblo, me contaban con lujo de detalles muchas de éstas prácticas, incluso el “chihuallo” en la época de ellos era mas ceremonial y con muchos ritos, se nombraban entre ellos “compadres”. “Todo cambia” como lo dice una canción de Mercedes Soza.

En el libro, “Llamellín en Prosa y Verso”, Walter A. Vidal Tarazona dice: “Mientras tanto todo va cambiando. El cabildo con su tanta jitay, fiesta típica de Llamellin, ya no mantiene su solemnidad ni vistosidad de hace años; hoy básicamente se centra en un par de bandas traídas de Huaraz o Chimbote y mucha cerveza. Se ha diluido la ceremonia pagano-religiosa donde los protagonistas eran los varayoj (alcalde, regidor, campo y alguaciles), los alfereces y a los “entrantes”; el “truca” o “tanta huahua” con su canasta de panes (de” doce reales”), bizcochos, roscas, panes de maíz y una botija (huyllu) de chicha de jora vestida con una lliclla de castilla, adornada con claveles y un collar de roscas, ají verde, limones; la comida típica distribuida entre sus acompañantes; la banda y su efervescente melodía, la concurrencia desparramándose orgánicamente para tomar el perímetro de la plaza bailando.
Los muchachos corríamos solo para coger un pan en el aire durante el “tanta jitay” de encendida y mojadas mujeres que, con sus canastas llenas de pan, al son de la banda, iban arrojando al aire panes por encima de un bosque de vistosas servilletas bordadas a mano (hoy solo un puñado de pañuelos), mientras los “sirvientes” con sus cantaros de chicha en la espalda, iban convidando, al tiempo que descargaban un desbordante “huajido”

No negarás, soy testigo mudo e invisible, lo que ha ocurrido en la corrida de toros en la ultima fiesta de la Virgen; han traído toros para matar, rompiendo con la tradición; ha pero, me gusto que algunos visitantes, en su mayoría extranjeros, levantaron un cartelito de protesta que decía “Llamellin no mata toros” (p. 27).

En su libro “Llamellin y su Fiesta Patronal”, Pedro Silva Asencios dice: “Ojalá que con el tiempo la fiesta patronal de la Mama Purísima no tome otros rumbos con los cuales se desvanecerían los exquisitos olores de los panes dorados en hornos de barro, los sabores de la chicha de jora, los jolgorios del Jaca Tzari y el “Cabildo”, así como la algarabía musical al acompañar el trote de los pizarros; en fin, la dulce melodía de las pallas llamellinas” (p. 69).